Venezuela: un país de jocosidad indiferente

Venezuela es considerado el quinto país más feliz del mundo. Sus habitantes están conscientes que la alegría es una de sus características  distintivas. Por estos motivos, el venezolano tiene la cualidad de hacer de cualquier situación un chiste. Unos lo hacen como un método de escape para no asimilar la realidad que les toca vivir. Otros pueden hacerlo por ser un comportamiento vinculado en lo más profundo de su ser. La pregunta es: ¿el chiste está dejando de lado a la realidad?

Desde que comenzó el año 2013 en el país se han desarrollado situaciones que en otros no son normales. Un presidente ausente, una constitución violada, índices de mortalidad más altos que una guerra, desabastecimiento alimenticio, violaciones de los Derechos Humanos. Son varias de las situaciones que se viven en la pequeña Venecia diariamente. Temas que se manifiestan en la opinión pública nacional e internacional. Realidades que se leen en las páginas de los periódicos. Hechos que todos saben pero muy pocos reclaman.

Algo peor que la indiferencia es el chiste. Ciertamente el último puede ser usado para expresar de manera inteligente y jocosa un pensamiento de protesta. Lastimosamente en Venezuela sus habitantes han llegado a un punto en el que hacen de todo un chiste para protestar pero al momento de hablar seriamente se apartan a un lado y no emiten ningún comentario o no hacen algo.

Un país no puede progresar al tomar todo como si fuera un broma. Hay situaciones que ameritan una postura firme. Las realidades se cambian con pensamientos directos. El cinismo y el humor tiene que dejarse a un lado. Muchas son las voces que se escuchan pidiendo por un cambio en la realidad del país, pero pocas son las intenciones de dejar de ridiculizar los problemas y afrontarlos como deben ser.

Gracias a la tecnología, los mensajes de difusión masivos y las redes sociales las protestas se han convertidos en virtuales. Muchos hablan de los problemas que aquejan al país pero pocos salen a manifestar su pensamiento. La historia nos ha enseñado que cuando la sociedad no está conforme con los cambios sus integrantes son los primeros en manifestarlo en las calles. Pero en el pasado no existían estas herramientas, que si bien facilitan la vida, han hecho que la realidad sea la ficción y la ficción en ser la única realidad.

Así pues, cuando dejemos de ridiculizar situaciones serias y que necesiten una postura fuerte sin cinismo ni burlas ahí es cuando comenzaremos a tener un mejor país.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s