Vidas a través de preguntas “malandras”

Intrigas, provocaciones, comentarios insidiosos y afirmaciones son las herramientas que utiliza Hippolyte para desnudar la personalidad de los famosos.

En la sociedad el periodismo es la principal profesión que mantiene circulando la información para el conocimiento de sus integrantes. Acceder al conocimiento para transmitirla es una de las tareas más difíciles de esta carrera, pero no imposible. Así pues la imposibilidad se desmorona cuando el profesional de la comunicación recurre a técnicas para obtener lo deseado (la información, el conocimiento) y presentarlo a los demás con una estructura lógica y entendible.

La entrevista se perfila, dentro del conjunto de técnicas para obtener información, como una de las herramientas más valiosas que tienen los periodistas para presentar la realidad. El nacional en su libro de “Manual de estilo” explican que la entrevista puede contribuir en las noticias, los reportajes o en las crónicas.

Cuando se recurre a la entrevista puede ser por varias razones: para dar a conocer una información a través de una persona y dar veracidad al contenido, verificar una noticia o presentar a un personaje famoso.

De esas razones, la última es la que a través de conversaciones y preguntas indaga los gustos, intereses y pensamientos de un personaje y así ordena la información obtenida para exponer la personalidad de alguien que sea de interés para los demás.

Un ejemplo claro de cómo se puede conjugar el ingenio para presentar a alguien, por su trayectoria y trabajo, se evidencia en la obra literaria “Entrevistas Malandras”. Libro escrito por el periodista y fotógrafo nacido en Caracas Nelson Hippolyte Ortega que con 4o intervius el caraqueño presenta a lo largo de sus 407 páginas la manera de ser de destacados personajes de la farándula, política y cultura de Venezuela.

El libro de Hippolyte, “Entrevistas Malandras”, lleva ese nombre por la manera cómo el autor hace las preguntas. Tal como reza en la contraportada: “algunos las calificaron de valientes. Otros dicen que eran mordaces, traviesas y hasta llenas de malicia”, es así como el estilo del periodista se hace sentir a través de la lectura.

Un estilo bajo las reglas

“Entrevistas Malandras” se publicó en la revista Dominical del diario El Nacional. Aunque el escritor tiene su propio estilo de escribir, hay ciertos “canones” que se cumplen, y otros que no, en las páginas que plasman las preguntas hechas a los personajes famosos.

1) Toda entrevistas debe tener una introducción en la que se presente al personaje: A lo largo de las entrevistas el periodista omite esta regla, presenta al personaje es a través de sus preguntas y las respuestas de éstos. No existe una introducción más que títulos que son juegos de palabras. Las entrevistas comienzan con preguntas o acciones que abren una puerta para entender qué tipo de persona es a quien entrevista.
2) La finalidad de una entrevista es dar a conocer las opiniones e ideas del personaje escogido: Al entrevistado hay que dejarlo hablar: Esta regla se aprecia perfectamente cuándo en el texto leído es más la respuesta de la persona que la misma pregunta. Resulta curioso ver cómo Hippolyte con un simple comentario logra una respuesta amplia para redactarla después. En la entrevista hecha a Luis Beltrán Prieto Figueroa hay un punto donde le afirma: “Hoy en día hay mucha impotencia” a lo que Figueroa responde identificándose con la frase y da su punto de vista de la aseveración hecha por Hippolyte denotando en ella rasgos de sus ideas y personalidad, que en esencia es lo que los lectores quieren saber.
3) Ninguna entrevista debe hacerse mediante la presentación anticipada de las preguntas por escrito: La sorpresa de las preguntas hechas en el libro son la verdadera respuesta deseada. No existen respuesta prefabricadas para enmascarar una realidad y crear una falsa persona. Es así como Hippolyte describiendo las reacciones de sus entrevistados demuestra que al no haber pasado las preguntas con anticipación obtuvo lo que realmente buscaba: la esencia de su interlocutor.
4) Lo que importa de las entrevistas es el contenido: El texto será presentado en español correcto, aun cuando el entrevistado se haya expresado así: Mantener las palabras exactas de los entrevistados es importante para que el lector pueda entender quien es realmente, ya que la forma de expresarse forma parte de la personalidad de un individuo. En las entrevistas hechas a personajes que emplean palabras en inglés o mal expresadas, Hippolyte para mantener y respetar lo dicho plasma en el libro esas palabras en cursivas para resaltar que así fueron dichas por sus acompañantes y que no fue escrito por él.
5) El entrevistador esta obligado a cumplir las normas elementales de cortesía y no debe presentarse como un enemigo o adversario del entrevistado: Aunque las preguntas hechas por el periodista caraqueño eran muy directas y hechas con un toque de ironía, en ningún momento irrespetó a sus entrevistados. En el caso de “La Mapanare” ella se exalta durante la entrevista y él con educación y cortesía accede a los requerimientos que ella le hace cuando le pide que comience la entrevista de nuevo.

 

Analizando las preguntas malandras

El libro de Hippolyte causó tanta sensación por su estilo único de presentar la información. Un estilo que es definido como una pugna “entre un periodista que pregunta y un personaje que se defiende del asedio” donde el periodista esta “dispuesto a faltarle el respeto al político, la actriz o al escritor” y el entrevistado quiere “mostrar los entresijos a un público cargado de envidia morbosa”.

Las técnicas de las entrevistas se centran en la incitación y la ironía como invitación a dar respuesta, siendo éstas el tipo de preguntas y comentarios predominantes a lo largo de la obra. El autor de las entrevistas malandras se documentó muy bien sobre los 40 personajes entrevistados para dar en puntos clave y así obtener reacciones y respuestas que son interés general.

El abordaje de los entrevistados durante la obra se siente como una montaña rusa. Cada personaje tiene una personalidad tan distinta que en la medida que se da la conversación las preguntas van subiendo de tono. También se puede encontrar entrevistas que comienzan de una con el momento clímax y van decayendo de intensidad. El ritmo de la narración depende totalmente del tipo de persona que esta siendo interrogada.

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