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El reto de los venezolanismos: persistir en el tiempo

Las palabras borona, leche (como sinónimo de suerte), mecate, pana, chamo, emparamar, faramallero, pasapalo, rasca y sócate se pueden encontrar en las páginas de la última edición del Drae presentada en octubre de 2014

La edición vigésimo tercera del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) está constituida por 93 mil 111 palabras, de las cuales aproximadamente 2 mil vocablos son venezolanismos. Cada año, representantes de la academia reciben cerca de mil palabras propias de uso común en el territorio nacional para ser incluidas en ediciones posteriores del diccionario.

Para el vicepresidente de la Academia de la Lengua Venezolana, Luis Barrera, la inclusión de los últimos 10 vocablos no supone un reconocimiento. A su juicio, es un procedimiento regular.

“No se trata propiamente de un reconocimiento (…) más que un reconocimiento, es un acuerdo que tiene que ver con las 22 Academias que colaboran en este momento con la elaboración del diccionario de la lengua (…) No sé de donde sale la noticia o la mala interpretación que apenas solo hemos sido reconocidos con solo 10 palabras”, asevera Barrera.

Los venezolanismos no solo son palabras de uso exclusivo en el español de la pequeña Venecia. Algunos vocablos que se usan en el país del Salto Ángel también pueden encontrarse en otras naciones de la zona. “Por lo cual, en muchos casos son considerados americanismos en un sentido mucho más amplio”, destaca el también lingüista, Luis Barrera.

Tiempo como referencia

Para que una palabra se registre en el DRAE, debe estar documentada en libros y la  prensa, ser empleada en medios de comunicación, estar certificadas mediante entrevistas y ser publicadas en América o en algún país que hable español.

“Hay por supuesto voces venezolanas  que por ser muy recientes o estar poco documentadas no aparecen en el diccionario de la lengua española, pero son muchísimas más de diez”, asegura Luis Barrera.

A propósito de la situación económica del país, representantes del Gobierno Nacional han atribuido los desequilibrios macroeconómicos, en buena medida, al “bachaqueo”. Esta palabra ha estado reflejada en los medios de comunicación y atribuida principalmente a citas textuales  de representantes gubernamentales y ciudadanos.

Además también hay expresiones o conjunto de palabras como “bojote de personas”, “bajarse la mula” y palabras que existen en el diccionario pero con un significado muy diferente como “martillar”, “bucear” que no están recopiladas en el DRAE.

“Convivimos con muchas palabras que son propias del entorno nacional que no están en el diccionario (…) todas estas son expresiones que no están recogidas en el diccionario y que forman parte del léxico y es posible que ni siquiera lleguen al diccionario porque muchas de ellas tienen una vida muy corta, muy efímera y es posible que no lleguen a insertarse nunca en el diccionario”, indica la integrante de la Academia Venezolana de la Lengua, Yraida Sánchez.

Por su parte, el vicepresidente de la Academia Venezolana de la Lengua reitera que las palabras nuevas que surgen en la jerga diaria del venezolano “tendrían que persistir en el tiempo” para que se solicite formalmente su inclusión en el Diccionario de la Lengua Española.

Evolución de la lengua

Para muchos venezolanos nuestro lenguaje carece de matices. Sin embargo, otros afirman que nuestro léxico no es un “caliche”, lo cierto es que la incorporación de voces extranjeras al lenguaje nacional supone un enriquecimiento y mejora en el léxico. Barrera puntualiza que tomar préstamos de otras lenguas para incorporar a la propia “no es ningún pecado”.

“No podemos hablar de distorsión, el hecho de que una palabra cambie de significado es producto de uno de los procedimientos de renovación léxica que tiene toda lengua. El hecho de que por lo menos le demos a una palabra un significado distinto no es no puede ser un mal uso, sino una expresión  de la creatividad que tiene todo hablante de español”, añade la profesora de la Universidad católica Andrés Bellos, Yraida Sánchez.

Ambos lingüistas coinciden en que lo importante es usar las palabras correspondientes en español de acuerdo con el mensaje que se quiera transmitir.  “Lo que sí ocurre es que si esas palabras extranjeras sustituyen las palabras nacionales entonces sí se lesiona un poco lo que es el léxico patrimonial de la lengua española”, argumenta Sánchez.

Americanismos como referencia

A partir del año 2010 la Asociación de Academias de la Lengua Española publicó el diccionario de americanismos. El tomo es un diccionario paralelo al de la Real Academia Española (RAE) que recopila las voces propias de los países que hablan español en América. De acuerdo con información de Barrera, los americanismos recogidos en la edición 2014 del Diccionario de la Real Academia Española se fundamentan en el diccionario de americanismos.

“Desde hace varios años, las academias vienen desarrollando por iniciativa de la Real Academia Española, es verdad, y por iniciativa de la asociación Academias de la Lengua Española el proyecto Panahispánico del español. Ese proyecto intenta considerar no solamente el español de España sino el español que se habla en cada uno de los países americanos y en otras zonas y en otros continentes donde también se habla en español”, dice el académico.

Recopilación adicional

A pesar que existen obras como el diccionario de  americanismo, hay palabras venezolanas que no están incluidas en sus páginas. Sin embargo, sí están reflejadas en otros estudios de la lengua como el diccionario de venezolanismos o el diccionario del habla actual de Venezuela, escrito por Francisco Javier Pérez y Rocío Núñez.

“Contiene (el diccionario de habla actual de Venezuela) muchas voces que son particulares del español de Venezuela que en algún momento tendrán que ser estudiadas para ser incorporadas al diccionario”, opina Barrera quien además menciona el diccionario histórico del español de Venezuela, elaborado también por Francisco Javier Pérez.

En Venezuela, también se pueden encontrar los trabajos de recopilación de léxico venezolano de Edgar Colmenares del Valle y existen instituciones como la Universidad Pedagógica Experimental Libertador (UPEL) que imparten asignaturas como “español de Venezuela”.

¿Cómo habla el venezolano?

La profesora Yraida Sánchez explica que el léxico del venezolano se compone de palabras del español general, americanismos, venezolanismos y de las distintas jergas que integran el territorio nacional.

“El venezolano habla venezolano. Es decir, ninguna lengua es mejor ni peor que otra, ninguna es más correcta que otra. Ninguna es más pura que otra. El venezolano habla de acuerdo con las características que los mismos hablantes les han conferido”, opina la lingüista. No obstante, Luis Barrera coincide con esta postura  de Sánchez, sin embargo afirma que el venezolano “algunas veces” confunde las situaciones muy formales y se expresa de manera informal.

“Si algunos hablantes públicos, en situaciones que deberían ser formales, se comportan lingüísticamente de manera informal, los hablantes -o los oyentes- inconscientemente pueden asumir que esos son situaciones rutinarias del lenguaje y terminan imitando esas situaciones esas actuaciones y aprendiendo normas del lenguajes que no deberían aprender porque  no son las adecuadas”, señala Barrera.

Recordemos que para conversar, hay muchas palabras en español que pueden enriquecer el mensaje que se quiere transmitir. Es reprochable que la pereza o el desconocimiento distorsionen las formas de expresión.

Reportaje elaborado para Globovisión